martes, 20 de julio de 2010

canert de identidad

Mira mis manos y mi cuerpo, son inútiles;
nada han creado ellas, nada han sembrado,
ni escrito, ni engendrado, sólo sueños.
Cuando quise ser rosal, fui sólo espinas,
cuando quise ser aroma, fui sólo viento.
Mis años, son sólo un incierto velero,
sin amarras, ni velas, ni puertos.
Sólo es proa, casco y quilla hacia la mar,
la mar quieto, sin capitán, sin leyendas, ni marineros.


Mi vida, es sólo un poco de lo ajeno,
y lo debo, a cada uno, a todo en concreto.
Cuando quise ser árbol, fui sólo hojas,
cuando quise ser río, fui sólo lecho.
Mi cuerpo, es sólo un triste caserón reseco,
sin vidrios, ni luces, ni espectros;
es una inmensa bóveda vacía, oscura,
de piedras frías, sin puertas, ni ventanas;
es un hogar distinto, sin padre, sin madre, sin hermanos.

'Mírame! ¿ Aún crees que puedo llegar hasta ese cielo?


Sergio Mellado Rivas.