Nunca olvidare tus pasitos que sacudían lo míos,tus gritos de alegría, hacían que mi boca vomitara cada sensación, tu compañía siempre fiel entre risas y filosofía, entre el alcohol y los cigarrillos que al otro día desvanecían mi voz.
Me enseñaste a volar sin tener alas, acaso eres aquel árbol que me hizo florecen en otoño. Mis palabras abusan de los clichés y porquerías, mis conjugaciones básicas agradecen tu locura y felicidad, me rescataste, te rescate.




